En el juicio por el femicidio de Mercedes Kvedaras, la fiscalía sumó un audio de WhatsApp enviado por José Eduardo «Jota» Figueroa minutos después del crimen.

En una nueva jornada del juicio por el femicidio de Mercedes Kvedaras, la fiscalía incorporó una prueba que podría resultar determinante para la acusación contra José Eduardo «Jota» Figueroa. Se trata de un audio de WhatsApp enviado apenas minutos después del crimen, cuyo contenido quedó bajo la lupa del tribunal.
El mensaje, de 48 segundos de duración, fue remitido a las 8.52 a la madre de la víctima. Allí, el imputado expresó: «María, perdón, no aguantaba más», y además lanzó una frase que para la acusación expone el trasfondo del hecho: «Ella hace mucho que elige a otros hombres».
Según se ventiló en la audiencia, en esa misma comunicación también le pidió a la familia que cuidaran a los hijos de la pareja. Para la fiscalía, no se trata de un dato menor, sino de un elemento que se suma a la secuencia posterior al crimen y al estado en el que se encontraba el acusado.
De acuerdo con lo expuesto en el debate, Figueroa habría repetido expresiones similares en contactos que mantuvo con amigos luego del hecho. Para la acusación y la querella, eso refuerza la hipótesis de un asesinato enmarcado en un contexto de violencia de género.
Uno de los puntos centrales para las partes acusadoras es que el contenido del audio no solo implicaría una admisión indirecta, sino que además dejaría al descubierto el móvil del crimen. La teoría del caso sostiene que Mercedes había decidido separarse y que el acusado no habría aceptado esa situación.
La investigación ubica el hecho entre las 8 y las 9 de la mañana del 4 de agosto de 2023, en la vivienda que ambos compartían. Según esa reconstrucción, Figueroa habría atacado a la mujer con golpes de puño y luego la habría estrangulado hasta provocarle la muerte.
Para la fiscalía, el mensaje enviado a las 8.52 se inserta de lleno en esa secuencia y constituye una pieza clave para sostener que el femicidio estuvo atravesado por celos, control y violencia.
La causa también reconstruyó qué ocurrió después del asesinato. Registros de cámaras de seguridad mostrarían al imputado retirando el cuerpo apenas 12 minutos después de que uno de sus hijos fuera sacado de la casa.
Luego, siempre según la investigación, trasladó el cuerpo en el auto de la propia víctima hasta un terreno cercano. Allí fue encontrado, cubierto con toallas blancas.
A esto se suma otro dato pericial de fuerte peso en el expediente: debajo de las uñas del imputado se habría hallado material genético de Mercedes, un indicio que para la acusación apuntala la hipótesis de un ataque directo y extremadamente violento.
Con el avance del juicio, ese audio y el resto de las pruebas incorporadas empiezan a perfilar una de las discusiones centrales del proceso: si quedó acreditado que el crimen fue la culminación de un contexto de violencia de género que terminó de la peor manera.
