Alberto Fernández no puede ordenar la interna del Frente de Todos, menos podrá llegar a un acuerdo con la oposición.
Por José Ignacio Sbrocco
EL FEDERAL NOTICIAS

El gobierno de Alberto Fernández está terminado. Decidió delegar en Cristina Kirchner lo que queda de su mandato. La convulsionada semana política y económica tras la salida del ministro de Economía Martín Guzmán es la prueba más elocuente de que la insinuación reeleccionista del Presidente no es más que eso: una insinuación.
Durante el acto del 9 de Julio, en un nuevo aniversario de la patria, Fernández pidió «unidad», lo que se interpretó como un mensaje al kirchnerismo que lo desgasta todos los días.
En otro tramo de su discurso, dijo: “Tal vez hoy, desde la casa del Gran Acuerdo que dio inicio a la Argentina, podamos convocar a los grandes consensos que hacen falta para desarrollarnos de una vez y para siempre ente los desafíos que enfrentamos en este siglo 21”.
Si Alberto Fernández no puede ordenar lo que pasa en el frente del oficialismo, difícilmente pueda llegar a consensuar algo con Juntos por el Cambio, la oposición más grande que tiene el país.
Es tarde para llamar al consenso, cuando los dos años y medio de no-gestión sólo se dedicó a criticar a Mauricio Macri. Ah, pero Macri se volvió el lema del Gobierno.
El llamado a consenso es un manotazo de ahogado de un gobierno que ya está terminado.
