En las últimas horas se reportaron amenazas de tiroteo en las escuelas Mariquita Sánchez de Thompson, 11 de Septiembre y General Manuel Belgrano, ex escuela Normal.

La mañana en las escuelas salteñas transcurrió entre la normalidad y la cautela. Aulas abiertas, timbres sonando y cuadernos sobre los pupitres convivieron con un clima de alerta preventiva que se instaló en distintas instituciones tras la aparición de mensajes amenazantes. Lejos de suspender las actividades, las autoridades optaron por sostener las clases, aunque bajo un esquema que priorizó la seguridad de los estudiantes.https://fd7b82f46feeb668d0da360dc421e33d.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-45/html/container.html?n=0
Un mensaje advertía que a las 11.00 habría un tiroteo. A partir de esa situación, desde la instituciones se informó a las familias que la jornada se desarrollaría con normalidad, pero se habilitó una medida excepcional: quienes lo consideraran necesario podrían retirar a sus hijos antes de ese horario.
La decisión fue comunicada tras la intervención de autoridades educativas. Según lo indicado, las docentes ya estaban al tanto de la disposición y debían tener a los alumnos preparados ante un eventual retiro anticipado. En estos casos, los padres debieron firmar una constancia, dejando asentada la salida por motivos preventivos.
El mismo esquema se replicó en otros establecimientos. En la escuela Mariquita Sánchez de Thompson, en la zona sur de la ciudad, también se activaron protocolos de prevención, mientras que en la escuela 11 de Septiembre, ubicada en el barrio Santa Ana, se adoptaron medidas similares. Allí, además, se confirmó que no se computarán las inasistencias, contemplando la situación excepcional que atraviesan las familias.
A este escenario se sumó una nueva amenaza detectada en el Colegio General Manuel Belgrano (ex Escuela Normal). En ese caso, el mensaje fue escrito en la puerta de un baño y advertía a los estudiantes que no asistieran a clases el viernes 17 de abril. Pese a ello, las actividades se desarrollaron con normalidad, aunque con vigilancia reforzada dentro del establecimiento.
Padres de alumnos de esa institución señalaron que recibieron comunicaciones atribuidas a directivos en las que se indicaba que la jornada continuaría, pero bajo la activación de protocolos de seguridad. La circulación de estos mensajes, tanto dentro como fuera de los colegios, amplificó la preocupación en la comunidad educativa.
En paralelo, la Justicia ya investiga la aparición de estos escritos intimidatorios en al menos dos establecimientos de la capital salteña. Si bien los hechos comenzaron a conocerse durante la noche del jueves, fue en las primeras horas de este viernes cuando cobraron mayor visibilidad, en un contexto donde se registraron situaciones similares en distintos puntos del país.
La respuesta institucional buscó sostener el equilibrio entre la continuidad pedagógica y el resguardo de los alumnos. Así, la combinación de clases normales, presencia de seguridad, retiros flexibles y no cómputo de faltas configuró una jornada atípica, atravesada por la incertidumbre pero también por decisiones orientadas a evitar mayores riesgos.
