Juntos por el Cambio le sacó más de 8 puntos de ventaja en el total país; habrá cambios en la composición del Congreso. Cristina Kirchner no fue al búnker para no ser parte de la derrota.

Juntos por el Cambio pudo ratificar el triunfo de las PASO y le propinó una paliza al Frente de Todos en gran parte del país, que obligará al gobierno a una apertura al diálogo inédito. Sin mayoría propia en Diputados ni Senadores, el Gobierno deberá recurrir a negociaciones para la sanción de leyes en los próximos dos años.
A pesar de la dura derrota del oficialismo, el presidente Alberto Fernández convocó una marcha el miércoles «para celebrar el triunfo», en el día de la militancia. El Frente de Todos perdió el quórum propio en el Senado, quedó a 8,4 puntos de distancia de Juntos por el Cambio a nivel nacional y volvió a caer, aunque muy ajustadamente, en la estratégica provincia de Buenos Aires. ¿Cuál es el triunfo del que habló el presidente? Una incógnita.
Juntos por el Cambio ganó en 13 provincias, incluidas 6 de las 8 en las que se elegían senadores. Logró así reducir el bloque que responde a Cristina Kirchner de 41 a 35 bancas. Será primera vez en 38 años de democracia que el peronismo se pierde la mayoría propia en la Cámara alta.
En la Cámara de Diputados, a falta de confirmar algunas bancas inciertas, el oficialismo seguirá siendo la primera minoría, con 118 (2 menos). El mayor bloque opositor tendrá 116 (1 más que ahora). El escenario se vislumbra complicado para el Gobierno, ya que escasean los aliados posibles para alcanzar el quórum de 129.
A partir del 10 de diciembre, Alberto Fernández no tendrá más remedio que convocar a la oposición para negociar las futuras leyes. Hizo un llamado mediante un mensaje cuidadosamente grabado en la Casa Rosada, que se difundió a las 22, donde convocó a la oposición, aunque con muchas críticas a la gestión macrista. Así será difícil que la oposición se preste a un diálogo.
Cuando la suerte ya parecía echada, la vicepresidenta Cristina Kirchner avisó mediante su cuenta de twitter que no iba a participar en el búnker del oficialismo montado en el barrio porteño Chacarita por prescripción médica. La lectura es que no quiso ponerle la cara a la derrota del oficialismo. El jefe de Gabinete, Juan Manzur, también se quedó a esperar los resultados en Tucumán, donde votó. Luego de un ajustado triunfo, por apenas dos puntos sobre Juntos por el Cambio, Manzur voló a la Ciudad de Buenos Aires.
