
SAN MIGUEL DE TUCUMAN.- La oposición en Tucumán tiene por delante un escenario político y electoral sin precedentes para este año, con un oficialismo partido en dos y con grandes chances de dar un batacazo, pero para eso deberán tener algunos gestos de grandeza.
Lo primero que debe ocurrir es que el antikirchnerismo local tome conciencia de que es posible ganar. Sin esa premisa y jugar sólo para mantener dos bancas de diputados nacionales y la de senador por la minoría van a echar por tierra cualquier ilusión de batacazo.
¿Por qué se puede dar eso? La fractura en el oficialismo es cada día más grande. A cada acción del gobernador Juan Manzur le sigue una reacción del vicegobernador Osvaldo Jaldo. Y viceversa. Desde el 1 de marzo que las dos autoridades de la provincia no cruzan palabra. Pasaron más de 60 días desde la elección del Defensor del Pueblo en la que el «jaldismo» impuso su mayoría automática en la Legislatura, de la mano de sus legisladores fieles y gracias a la mano levantada de algunos aliados ¿circunstanciales? del radicalismo y de Fuerza Republicana. La Legislatura, hoy por hoy, está blindada por el vicegobernador y sin posibilidades de avanzar en una reforma constitucional para habilitar un nuevo mandato de Manzur. Jaldo cree que llegó su momento para sentarse en el sillón de Lucas Córdoba, Manzur cree que su compañero de fórmula adelantó los tiempos electorales.
Además del quiebre del oficialismo local, en las próximas elecciones se definirá una suerte de plebiscito de la gestión nacional, marcada por la crisis, la inflación, la inseguridad y el fracaso en la gestión de la pandemia. Ni hablar del plan de vacunación que en 5 meses no le colocó una dosis ni al 20 por ciento de la población, mientras que el 3 por ciento apenas tiene las dos dosis correspondientes.
La oposición empezó en los últimos días a mostrarse más activa. Primero se conformó la mesa de Juntos por el Cambio con los mismos partidos que la integran a nivel nacional: PRO, UCR y Coalición Cívica. En el caso de Tucumán se sumó la Democracia Cristiana mientras que el Partido de la Justicia Social (PJS), que lidera el intendente de la capital, Germán Alfaro, estará en el espacio, pero como aliado, no como integrante de la mesa política. «Hoy la gente tiene otras preocupaciones», justifican en su entorno.
En la presentación en sociedad del partido CREO, afín a la Sociedad Rural de Tucumán, se logró algo que hasta hace poco era impensado: reunir en la misma foto a José Cano, Ricardo Bussi, Germán Alfaro. Un avance.
Hoy se reunieron en Bella Vista lo cuatro intendentes del espacio: Germán Alfaro (Capital), Mariano Campero (Yerba Buena), Roberto Sánchez (Concepción) y Sebastián Salazar (Bella Vista). Los alcaldes opositores presentarán un documento en los próximos días sobre la inseguridad y los efectos devastadores de la pandemia en la provincia. Antes de hablar de candidaturas, buscan consensuar al menos tres o cuatro puntos de coincidencia para largar la carrera electoral.
La oposición pone en juego las bancas de diputados nacionales de José Cano, Beatriz Avila y el escaño en el Senado que ostenta Silvia Elías de Pérez.
El próximo paso de la mesa política de Juntos por el Cambio será la invitación formal a todos los partidos opositores al kirchnerismo para sumarse a este espacio político. Es prácticamente un hecho que CREO, el partido presentado públicamente en estos días será de la partida. ¿Se sumará Fuerza Republicana al espacio? La otra incógnita es cómo se definirán las candidaturas. Con tantos nombres dando vueltas, las PASO parecen ser el mejor mecanismo para eso.
Pero la oposición debería mentalizarse en que difícilmente se repita un escenario mejor para dar un batacazo, sólo basta con no dejar pasar la oportunidad.
]]>