
El equipo económico del gobierno de Mauricio Macri refutó la denuncia realizada ayer por el presidente, Alberto Fernández, sobre el crédito con el FMI, durante la apertura de sesiones ordinarias del Cogreso.
El ex presidente del Banco Central, Guido Sandleris, y el ex ministro de Hacienda del último tramo de la gestión macrista, Hernán Lacunza, utilizaron sus redes sociales para desmentir la denuncia de Fernández.
«El Presidente en su discurso de inauguración de las sesiones ordinarias de hoy (por ayer) se refirió de nuevo al endeudamiento que tuvo lugar durante el gobierno de Macri. Sus afirmaciones contienen algunas imprecisiones y omiten aspectos importantes que voy a explicar en este hilo», afirmó Sandleris en su cuenta de Twitter. «La deuda no sale de un repollo. Cuando un gobierno aumenta su deuda es porque tiene déficit fiscal, sus gastos exceden sus ingresos, y necesita que le presten para financiarlo. Así de simple, no hay misterio», siguió.
«Los gobiernos que reducen el déficit fiscal van reduciendo primero la velocidad a la que se endeudan, cada año la deuda crece menos, y luego, cuando pasan a tener superávit, su deuda comienza a bajar. No hay desendeudamiento genuino sin superávit fiscal. El gobierno de Macri recibió un déficit fiscal primario grande (-3,8% del PBI en 2015). A partir de 2018, la fuerte corrección del déficit fiscal permitió reducir la velocidad de endeudamiento y entregar un gobierno con un presupuesto casi equilibrado (-0,4% del PBI)», explicó el profesor universitario y dijo: «Dos de cada tres dólares de deuda que se tomaron durante el gobierno de Macri se usaron para pagar deudas heredadas. La deuda pública al inicio del gobierno de Macri ya ascendía a US$ 241.000 millones». Esos son los mismos datos que actualmente aparecen en la página web del Ministerio de Economía que conduce Martín Guzmán.
«La comparación con los gobiernos de CFK y con el actual en cuanto a la responsabilidad fiscal es contundente. Durante los gobiernos de CFK, el resultado fiscal empeoró todos los años (recibió un superávit cercano a 3% del PBI y entregó un déficit de -3,8%). Durante 2020, primer año de la presidencia de Alberto Fernández, el déficit fiscal primario, impulsado por la pandemia y las decisiones de política sanitaria y económica del gobierno, volvió a empeorar alcanzando niveles récord en casi medio siglo (-6,5% del PBI)», dijo.
Hernán Lacunza también tuiteó ayer sobre la deuda externa que le tocó gestionar. «En 2020, la deuda aumentó más que en el promedio 2016-19: US$21.000 millones (6,75% interanual a septiembre, último dato oficial), versus US$17.800 promedio en el cuatrienio anterior (6,72% promedio anual septiembre 2019 versus septiembre de 2015)», dijo el último exministro de Economía de Macri. «Lógico. Volvió el déficit fiscal (porque ‘deuda hija, déficit padre’): 0,4% déficit primario 2019 versus 6,5% en 2020 (2,5% sin Covid), que había costado mucho bajarlo en cuatrienio anterior. Ojo que tiene inercia (deuda futura)», alertó el economista.
Sandleris también se refirió al préstamo que realizó el FMI y por el que llegaron desembolsos de US$44.000 millones. «El préstamo con el FMI casi no aumentó la deuda pública», dijo. El economista afirmó que a fines de 2019 era casi idéntica a la de fines de 2017 (US$323.000 millones contra US$320.000 millones). «¿Cómo se explica que el préstamo con el FMI no haya aumentado la deuda pública? Muy sencillo, el préstamo se usó casi todo para pagar vencimientos de otras deudas. Es decir, el préstamo con el FMI básicamente reemplazó una fuente de financiamiento con otra», agregó el economista, que dijo que todo el financiamiento fue aprobado a través de las leyes de presupuesto en el Congreso.
La denuncia de Fernández
«Endeudar al país de ese modo, permitir que los recursos que ingresaron solo hayan posibilitado la más asombrosa fuga de divisas que nuestra historia registra y que la toma de semejante crédito haya sido resuelta entre gallos y media noche, sin intervenciones jurídicas y técnicas previas, con total irresponsabilidad y a espaldas de este Congreso Nacional, no puede ser visto de otro modo que no sea una administración fraudulenta y una malversación de caudales públicos como nunca antes habíamos registrado», dijo el Presidente.
«Nuestro país ya conoce lo que es estar endeudado. Conoce lo que nos costó ‘ser parte del primer mundo’. Conoce también qué fue el ‘blindaje’ y qué fue el ‘megacanje’. En todos los casos aparecen los mismos actores que se repiten con el correr de los años. En todos los casos, los mismos privilegiados que medran con la crisis. En todos los casos las mismas víctimas, argentinas y argentinos expulsados a la marginalidad de la miseria», siguió Fernández. «Para que pongamos fin a las aventuras de hipotecar al país, es necesario que endeudarse no sea gratis y que los responsables rindan cuentas de sus actos y dejen de circular impunes dando clases de economía en el país y en el mundo», cerró.
Fue ahí cuando dijo que había instruido a las autoridades para que inicien querella criminal tendiente a determinar «quienes han sido los autores y partícipes de la mayor administración fraudulenta y de la mayor malversación de caudales que nuestra memoria registra».
El préstamo del Fondo
Según informó el gobierno de Cambiemos antes del cambio de gestión, los desembolsos que llegaron del organismo que conduce Kristalina Georgieva fueron US$44.149 millones. Netos, tras las comisiones y reembolsos, quedaron US$43.922 millones.
De ese total de desembolsos realizados por organismos multilaterales de crédito, se aplicaron a distintos conceptos US$42.007 millones, dijeron entonces fuentes oficiales. Al 31 de octubre de 2019, el Tesoro tenía disponible la suma de US$1916 millones. Se usaron US$14.256 millones para pagar letras; US$10.459 millones para Bonar; US$5427 millones para bonos internacionales en dólares; US$293 millones para bonos internacionales en euros y francos; US$2579 millones de organismos multilaterales y bilaterales; US$1577 millones en discount; US$245 millones en PAR; US$253 millones en Bono Plan Gas; US$205 millones en «otros».
Del total de lo utilizado (los US$42.149 millones), se usaron para cancelar servicios de la deuda pública en moneda extranjera la suma de US$35.294 millones (80% del total), para cancelar servicios de deuda en moneda nacional US$6072 millones (14%) y para gastos primarios en moneda extranjera -principalmente importaciones de combustible- US$641 millones (1%).
El Fondo prepara un informe para evaluar el programa implementado por el gobierno de Macri en el que, se prevé, se hará referencia al uso de los fondos que recibió el gobierno anterior. El informe, una suerte de autopsia del SBA otorgado en 2018, que quedó en el limbo luego de las primarias de 2019, está a cargo del equipo que dirige el economista noruego Odd Per Brekk.
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