Sucedió días pasados algo repentino que dio por tierra algunas certezas.
Estaba casi seguro que ya nada me iba a sorprender.
El acuerdo con los bonistas era realmente necesario, la sorpresa estuvo en que los políticos salieran a festejarlo.
Me da la triste impresión de que la clase política cree que es un país distinto el que tenemos ahora, o el que teníamos con Macri, o con Cristina o con Néstor.
Tengo que decirles que nuestra Argentina no comienza y termina con cada uno que pasa; sigue siendo el mismo país y va siendo hora de que empiecen a pensar en políticas de largo plazo.
Decisiones que empiecen a trascender a los nombres.
No hay nada que festejar.
Por un instante pónganse a pensar como nos ven en el exterior…
Tenemos un frondoso prontuario de incumplimientos a lo largo de nuestra historia, y ésta es la novena oportunidad que no podemos afrontar nuestras obligaciones.
Por lo cual lo que el presidente menciona como un ahorro para los Argentinos; se trata ni más ni menos que un incumplimiento para un acreedor.

Deberían llamarse a silencio y seguir trabajando en lo que viene; que va a ser tan complicado como lo actual.
No deben hacerse los pícaros; la gente sabe que la mayor parte de la deuda que se acaba de reestructurar fue tomada en el gobierno de Cristina.
Por el bien de nuestra economía dejen de jugar a la mancha con la incertidumbre, traten de llevarle a los Argentinos “Previsibilidad”.
Y tengan presente que desde 1983 a esta parte el partido gobernante en sus diferentes modalidades ha gobernado el 75% del tiempo.
Por lo tanto… de una vez por todas dejen de festejar la inoperancia y defiendan con acciones lo que propusieron con la boca.
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