La suba de precios en lo que va de agosto llega hasta el 20%. Los asados de fin de semana, siguen «en pausa».
Hugo Roldán
El Federal Noticias

BUENOS AIRES.- En lo fue el «granero del mundo», en la actualidad se vive otra realidad. A los argentinos cada vez les cuesta más acceder a su consumo de la carne. La crisis inflacionaria cambió los hábitos a la hora de comer.
Con un aumento de casi el 20%, el precio de la carne bovina triplicó la última cifra inflacionaria informada en julio por el INDEC y representaría menos de la mitad del consumo total de proteínas de origen animal.
El alza de precios se concentró en muy poco tiempo. El Mercado de Cañuelas, que tomó el lugar que antes ocupaba el de Liniers, fue el primero en experimentarlo. Tras meses de precios de la hacienda deprimidos por la sequía, que fuerza a sacrificar animales antes de terminar de engordarlos, los valores dieron un salto.
En una carnicería barrial una clienta reveló cómo la costumbre alimentaria cambió en el último tiempo. “Necesitamos que esto pare porque es una locura total. El corte ahora aumentó hasta casi $500, un corte estaba $2000 y ahora te sale $2500. Antes llevábamos peceto, lomo, asado. Ahora nada, de vez en cuando llevamos falda cuando está en promoción. Acá aumenta todo, menos los sueldos”, aseguró.
Para el presidente de la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores (CAMYA), Sergio Pedace, el incremento “fue motivado por la incertidumbre y el problema del maíz”, haciendo referencia a la inclusión del cereal en el “dólar agro”, que establece un tipo de cambio diferencial de $340 por dólar para el grano amarillo. “Eso fue un golpe directo, porque el maíz es un componente elemental e indispensable en la producción de carne, tanto para la hacienda, los pollos, el cerdo, la lechería. No puede faltar ese alimento en los feedlots. Con este aumento en los corrales están perdiendo plata”.
