
La gran familia de Natación y Gimnasia vivió una mañana muy especial, era el primer fin de semana que compartían en el club, luego de la desaparición física de Julio Coria. Era el primer entrenamiento de los infantiles después del día más triste en la historia del club.
Más de 120 jugadores de las divisiones infantiles (de M7 a M11) fueron los que participaron del entrenamiento de hoy. Antes de empezar a hacer correr «la ovalada», las distintas divisiones con sus respectivos entrenadores, formaron un círculo grande en la cancha Nº 2 y escucharon muy atentos las palabras del coordinador de la URT, José Emilio Rubino: – ¿Quien fue Julio Coria? preguntó «El Amarillo». «Un grande», se escuchó tímidamente por respuesta primero; luego otro jugador con mayor volumen en su voz, dijo, «un gran representante del club». Así se inició un diálogo muy emotivo entre José Rubino y los jugadores mas chicos de «Los Blancos».
Los limitados intercambios de palabras (por razones obvias) que se generaron durante la mañana entre los concurrentes al complejo, en su mayoría tenían como tema principal la pronta partida del gran Julio Coria, «El Gladiador» del rugby tucumano, ese que era amigo de todos, ese que siempre sembraba sonrisas y consejos, ese que siempre daba una mano sin que se la pidan. Todos hablaban del «Gran Capitán».
Julio vivirá por siempre en los corazones de los rugbiers del norte argentino y seguramente estará presente en todas la charlas de los 3er tiempo, donde se recordarán cientos de anécdotas y hazañas. Julio siempre estará, porque no desaparecen los que dejan huellas, y Julio Coria dejó una autopista en la vida de los que tuvieron la dicha de conocerlo.

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