Los datos surgen del último Monitor de Opinión Pública de Zentrix Consultora. Casi 9 de cada 10 encuestados asegura que su sueldo pierde contra la inflación. Pese al severo ajuste, la desaprobación de Javier Milei dio un respiro en junio.
Por Redacción El Federal Noticias

BUENOS AIRES.- El malestar económico en la Argentina dejó de ser una sensación térmica difusa para consolidarse como un dato estructural que golpea de lleno en la organización mensual de los hogares. Según el último Monitor de Opinión Pública (MOP) de Zentrix Consultora, correspondiente al mes de junio de 2026, la crisis ya caló hondo en la identidad socioeconómica del país: el 50,2% de los argentinos hoy se autopercibe como clase baja.
El informe, que relevó cerca de 1.300 casos en todo el territorio nacional, funciona como una radiografía precisa de la pérdida del poder adquisitivo, donde la famosa «clase media» argentina parece resistir en apenas cuatro de cada diez encuestados, mientras que solo un 10,5% se reconoce en la clase alta.
El calendario del bolsillo: convivir con el límite el día 20
La encuesta demuestra que la autopercepción está directamente ligada a la experiencia concreta en el supermercado y el pago de servicios. El 86,1% de los argentinos afirma que su salario no le está ganando a la inflación, un indicador que se mantiene clavado en niveles máximos desde marzo.
Esta pérdida sistemática de poder de compra tiene una fecha de vencimiento mensual muy clara en el calendario: El 61% de los encuestados llega con sus ingresos, como máximo, hasta el día 20 del mes.
Solo el 13% de la población logra cubrir el mes completo y generar algún tipo de ahorro.
Al desagregar los datos por clase social, el escenario para la base de la pirámide es crítico: el 86,1% de las personas que se perciben de clase baja se quedan sin dinero antes del día 20. Para la mitad del país, la excepción se convirtió en la norma con la que se convive de manera mecánica cada treinta días.
«La brecha no es si el ajuste existe —lo sienten tanto votantes oficialistas como opositores—, sino cómo se lo interpreta: como el costo de una transición necesaria para unos, o como la prueba de un fracaso para otros», detalla el informe de Zentrix.
Desconfianza en el INDEC y pesimismo hacia el futuro
El humor social también se traduce en un fuerte escepticismo respecto a las estadísticas oficiales de desaceleración de precios. El 68,8% de los argentinos considera que el índice de inflación del INDEC no refleja la variación real de la vida diaria. En los sectores más postergados (clase baja), esa desconfianza trepa al 84%.
A la par de la desconfianza institucional, el pesimismo respecto al corto plazo se mantiene alto: el 55,1% cree que «lo peor está por venir» en materia económica, frente a un 24% que evalúa que lo peor ya pasó. Nuevamente, la grieta política lo divide todo: el 55,4% de los votantes de Milei es optimista, mientras que el 96,6% de la oposición ve un horizonte negro.

Paradoja política: el ajuste no desgasta más a Milei
Frente a este durísimo cuadro de situación, el plano político de junio arroja una sorpresa por contraste. La desaprobación a la gestión del presidente Javier Milei cortó una racha negativa de cuatro meses de ascenso, cayendo del 61,2% en mayo al 56,6% en junio. Por su parte, la aprobación mostró un leve repunte, ubicándose en el 33,2%.
Imagen de la Dirigencia Política (Junio 2026)
Balance Neto
Javier Milei -22,4 pp
Axel Kicillof -13,8 pp
Patricia Bullrich -13,3 pp
Myriam Bregman+3,8 pp
Los analistas de Zentrix sugieren que este freno en la caída de la imagen presidencial no se debe a una mejora económica real, sino a un efecto de «aclimatación»: la sociedad ya asimiló el deterioro como parte del paisaje cotidiano, perdiendo el efecto de sorpresa negativa.
Una oposición atomizada que le despeja el camino al oficialismo
El desgaste actual no es exclusivo de la Casa Rosada, sino que afecta a toda la dirigencia tradicional. En ese escenario de descontento generalizado, la izquierda —referenciada en Myriam Bregman, la única con balance de imagen positivo (+3,8 pp)— parece capitalizar el descontento de un sector del electorado que no encuentra respuestas ni en el peronismo tradicional ni en el kirchnerismo, ambos espacios sumidos en feroces disputas internas.
La falta de una propuesta alternativa sólida por parte de la oposición le otorga al Gobierno un margen de maniobra clave. Con los recientes cambios de gabinete orientados hacia un perfil más dialoguista y la macroeconomía estabilizada, en el horizonte oficialista ya se empieza a divisar el escenario de una posible reelección en 2027. No obstante, la moneda sigue en el aire: la condición irrenunciable para sostener ese proyecto político será, tarde o temprano, que el alivio empiece a sentirse en los ingresos de las familias antes de que llegue el día 20 de cada mes.
