Los obispos de Laferrere y San Justo emitieron un comunicado exigiendo mayor intervención del Estado.
Hugo Roldán
El Federal Noticias

Luego del crimen del colectivero Daniel Barrientos y la oleada de robos y violencia que atravesó la zona oeste de la provincia, las diócesis de San Justo y Laferrere emitieron un comunicado y le pidieron al Gobierno mayor intervención: “Corremos riesgo de ser una sociedad que empiece a hacer justicia por mano propia”, se lee en el documento.
El crimen del conductor que ocurrió en la madrugada de este lunes generó conmoción y durante el resto de la jornada hubo paro de colectivos en todo el conurbano. En medio de las protestas, el ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, fue golpeado por los manifestantes y rescatado por la policía de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Comunicado conjunto de las diócesis de San Justo y Laferrere ante el
asesinato de Daniel Barrientos
En las puertas de la semana Santa, los hechos acontecidos el día de ayer y
que son de público conocimiento nuevamente nos han confirmado que la
Pasión sucede hoy: un inocente asesinado fruto de la falta seguridad
instalada en nuestros barrios y de los pequeños intereses creados.
Si bien nos consterna, no nos asombra porque es uno más en la lista de los
últimos años en los cuales ningún barrio ni zona ha quedado exento del
robo, la entradera, el apriete, el choreo de celulares a plena luz del día;
muchos de ellos seguidos de muerte.
La sensación de los vecinos es que vivimos en territorio liberado o
negociado. Liberado porque se hace la vista gorda a menos que el hecho
se venga encima y no haya más remedio que actuar; negociado porque
atrás de esta inseguridad sabemos que operan las grandes mafias de los
narcos que han invadido con su negocio nuestros barrios y tienen como
soldaditos a nuestros pibes o como consumidores que salen a robar lo que
sea para poder ir a comprar la “merca” que necesitan para seguir
viviendo.
Necesitamos una política de seguridad que encare esta problemática y
que lo resuelva con más efectivos en la zona de los hechos hasta que las
aguas bajen.
Una de las cosas más lamentables es que no se trata de grandes atracos,
desfalcos o robos programados a los ricos —lo cual tampoco está bien—
sino que se está generando una guerra de pobres contra pobres.
Los que van a trabajar a las 5 de la mañana son pobres.
Los choferes de colectivos son pobres.
Las amas de casa son pobres. Los docentes son pobres.
Nadie queda afuera de la inseguridad y del temor por sus vidas.
Acompañamos a la familia de Daniel en este momento tan duro, como a
las de tantos otros confiando en que su sangre derramada no sea en vano
sino que nos ayude a tomar conciencia y a trabajar juntos por una
sociedad en paz, esto sólo se logrará con la base de una justicia verdadera
y de un compromiso auténtico de aquellos que asumieron la
responsabilidad de cuidar la vida de los ciudadanos.
Asimismo, repudiamos los hechos de violencia del día de ayer del que
hemos sido testigos sabiendo que la violencia solo engendra más
violencia. También sabemos que es difícil pedir un diálogo sereno con la
sangre de un compañero trabajador en las manos, sabiendo que mañana
puede ser la propia o la de un ser querido.
Necesitamos un diálogo profundo y sincero. Si bien hasta ahora ha habido
silencio de parte de las autoridades, es más honesto hacer silencio que
realizar promesas que no se van a cumplir y que llevan a la frustración.
Reclamamos respuestas visibles que cuiden la vida de nuestro pueblo, de
otro modo estamos corriendo el riesgo de ser una sociedad que empiece a
hacer justicia por su propia mano y eso es algo que no queremos, porque
la injusticia y la violencia que generarían serían aún más grandes.
Que Jesús, Rey de la Paz en esta Semana Santa, nos ayude a afrontar este
momento sabiendo que Dios nunca deja desamparados a los que de
confía en ÉL.
Paternalmente,
Monseñor Jorge Torres Carbonell – Obispo de Laferrere
Monseñor Eduardo García – Obispo de San Justo –
