
Dentro de esta gran región, se encuentra la Payunia Pampeana, zona volcánica de la cual la provincia posee el 15%, compartiéndola con Mendoza.
Río, llanura, bardas, cerros, cavernas, manantiales y su diversidad vulcanológica convierten a la región en un paraíso para expertos y tierra de misterio y leyenda para propios y ajenos.
Alejada por grandes distancias, abandonada por sus inclemencias climáticas, y sobre todo difícil de habitar por su escasez de agua, esta gran zona pareciera no contar con atractivos de interés para los visitantes.
Sin embargo, su importancia deviene de su gente y lo inorgánico, de todo aquello que en general no se tiene demasiado en cuenta, atractivos que en el marco del turismo comienzan a tener un valor incalculable.
«Para allá está Mendoza, para aquel lado está Neuquén, enfrente está Río Negro, y acá estamos en La Pampa», indica un baquiano de la zona.
Los «puestos» del oeste pampeano se encuentran agrupados en determinados lugares o se distancian en extensiones que varían entre uno y diez kilómetros. En los cuatro departamentos del oeste provincial Chicalcó, Puelen, Chalileo y Limay Mahuida se registran 523 puestos, muchos de ellos, hoy deshabitados.

«Uh, en este puesto ha vivido la familia de mi esposa por unos cien años», cuenta un residente de la zona que conoce bien la meseta cubierta de piedras negras que atestiguan la intensa actividad volcánica que modeló el paisaje.
En este cruce de historias con miradas sobre el pasado y futuro se da paso a la Payunia, circuito volcánico más extenso del mundo desde Puelén, vocablo mapuche que significa llanura del este.
Es una localidad al oeste de la provincia de La Pampa, a pocos metros de la ruta nacional 151 transitada por turistas y viajantes. La localidad fue fundada en 1893 donde habitan cerca de 800 personas.
Desde allí se accede a distintos recursos naturales visitados por su belleza. Entre ellos el Mirador de los volcanes, lugar desde donde pueden apreciarse los grandes volcanes de esta región como el Payun Liso, Payun Matru, Auca Mahuida y Nevado.

Continuando el viaje, se llega a Buta Ranquil, un corral de piedras de 1 hectárea ubicado a orillas de un gran manantial, donde se encerraba el ganado en los grandes viajes que vinculaban a Chile con Bs As.
Hacia el Oeste, se arriba al predio «El Puesto», donde se encuentran dos grandes atractivos de esta región: Cueva de Halada y Volcán El Escorial.
La cueva es una caverna de 300 metros de longitud y un ancho variable de 5 a 20 metros, y una altura promedio de 3 metros. La misma fue formada por coladas de lava de distinta temperatura y presión.
Desde su interior pueden observarse rocas de distintos colores y texturas y apreciar la violencia con que ocurrieron las erupciones y coladas de lava.

Otro de los atractivos del lugar es el volcán El Escorial, un cerro de 870 metros sobre el nivel del mar, que hizo erupción hace unos 3.5 millones de años.

«Hay que verlo y experimentar lo que muestra una zona de La Pampa que sorprende», indican quienes ven en el Turismo una alternativa de desarrollo. Mucho más en los escenarios post-pandemia cuando lo cercano serán las mejores opciones para disfrutar.
La zona oeste de La Pampa es una de las menos habitadas del país, pero aquí, comienza la Payunia, una región única en el mundo por guardar en su interior más de 900 conos volcánicos, aquellos que dieron lugar al mundo tal como lo conocemos.
«Nosotros, los que la habitamos,
la vivimos, la sentimos, la palpamos,
y bebemos sus paisajes,
nosotros conocemos
y amamos a esta Pampa«.

Agradecimiento a Turismo de la Provincia de La Pampa (datos y fotos)
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