Duro análisis sobre la actualidad argentina.

Miguel Ángel Pichetto actual Auditor General de la Nación y dirigente de Juntos por el Cambio de origen justicialista, realizó un duro análisis de la actualidad del país en una nota con voz propia, recorriendo los principios de justicia social acuñadas por la doctrina socialcristiana que acompañaron la conformación de nuestro país y del movimiento que representa.
Expresó entre otras cosas que la Doctrina Social de la Iglesia ha convertido en «pobrismo» sus principios básicos de promover el trabajo y la creatividad, hacia un movimiento social ascendente que haga realidad el derecho a una vida mejor.
Todo lo contrario sostuvo: «Cuando se ensalza la pobreza o se la reivindica como «más digna» que el esfuerzo para lograr ese movimiento social ascendente, se está ante algo muy diferente del pensamiento social cristiano y sus realizaciones prácticas, como el justicialismo en el caso argentino. El pobrismo es una perversión de la doctrina social de la Iglesia, que no apunta a mejorar las condiciones de vida y sacar de la pobreza a quienes la padecen, sino a mantenerlos en ella».
Indicó que las políticas de asistencialismo y clientelismo resultan un paliativo a las carencias sociales más aún cuando la pobreza estructural «es el resultado social más notorio de ese pobrismo, que reproduce y recicla pobres, en lugar de generar y promover condiciones dignas de vida y de trabajo, que permitan salir de la pobreza y facilitar un movimiento social ascendente».
Retomando la polémica sobre el mérito que divide aguas, expresó: «cuando alguien sostiene, para negar la necesidad del mérito para ese ascenso social, como lo hizo el presidente Alberto Fernández, que el más inteligente hijo de pobres tiene menos oportunidades que el menos dotado hijo de ricos, parece desconocer las bases mismas del justicialismo, que precisamente apunta en el sentido contrario. Y parece desconocer que, incluso antes de que Perón llegase a liderar el país, la sociedad argentina tenía una dinámica social ascendente, que puede considerarse, con legítimo orgullo, nuestra mejor tradición nacional».-
