El Comité para la Prevención de la Tortura inició actuaciones bajo el título de ese protocolo para reconstruir las circunstancias que rodearon la muerte.

Este lunes murió José Eduardo Figueroa, quien en vida fue declarado culpable por la muerte de su esposa Mercedes Kvedaras. Trascendió que la causa del fallecimiento fue por asfixia por ahorcamiento con vendas de boxeo. Tras lo acontecido, el Comité para la Prevención de la Tortura se presentó en la Unidad Carcelaria 1 de Villa Las Rosas para reconstruir los hechos bajo el protocolo de “muerte bajo custodia del Estado”.
Este protocolo establece que deben intervenir ante fallecimientos ocurridos dentro de lugares de detención, incluso cuando inicialmente todo indique que se trató de un suicidio. Ramón Rosa Corregidor, vicepresidente del Comité, explicó que el organismo tiene la obligación de intervenir en estos casos una vez que actúa la Fiscalía y la Justicia. “Tenemos obligación de ir, tenemos obligación de estar”, sostuvo.
Ayer, Corregidor estuvo en la cárcel junto con la asesora legal y miembro del equipo técnico del Comité, Tania Kiriaco, Allí realizaron un relevamiento del lugar, tomaron fotografías de la celda y del sector donde Figueroa fue encontrado, y entrevistaron de manera confidencial a los internos que compartían el pabellón con él.
“Sacamos fotos de la celda, tomamos declaraciones a los compañeros de celda que son confidenciales y hablamos con los compañeros que lo encontraron. Tenemos toda la información”, explicó. El organismo incorporará esos elementos a un expediente y esperará ahora la información oficial de la investigación judicial, especialmente los resultados de la autopsia, para determinar qué camino seguir.
Uno de los puntos que Corregidor remarcó fue que Figueroa no tenía un régimen diferencial dentro de la cárcel. Permanecía alojado en una celda con tres cuchetas junto a otros dos internos y, según el dirigente, estaba sometido a las mismas condiciones que el resto de los presos del pabellón. “No tenía ningún privilegio Figueroa. Estaba como cualquier otro detenido”, afirmó.
Corregidor explicó que Figueroa tenía psicólogo y que, según los testimonios recogidos por el Comité, atravesaba un estado de depresión. También mencionó que “tuvo problemas de visitas: una hermana de Estados Unidos, a quien no la dejaban entrar y cuyo impedimento, no se sabe por qué”, manifestó.
