Para El Federal Noticias.
A veces, cuando menos lo esperamos, la vida nos obliga a improvisar, a romper nuestros viejos guiones y lanzarnos a un mundo incierto.
Ahora, ¿por dónde empezar a improvisar?
Muchos nos insertamos en una cotidianidad fija, como quien viaja por el riel de un tren sabiendo cuál es su siguiente parada.
Sin embargo, en ocasiones, llegan los altos en el camino, los cambios de sentido y esas incidencias que nadie espera ni llega a prever. En esos momentos, las personas estamos obligadas a dejar a un lado nuestro plan de ruta y lanzarnos a improvisar.
No va a faltar quien señale aquello de que quien improvisa es porque no tiene un plan, porque no cuida sus previsiones, e incluso sus responsabilidades.
Porque dar el paso hacia lo imprevisto sin manual de instrucciones ni paracaídas puede ser riesgoso… pero lo que también es verdad es que en la vida no hay nada seguro.
En tiempos inciertos cada uno de nosotros estamos más que obligados a habilitarnos en este curioso pero maravilloso arte: “De la improvisación”.
Todos somos actores en un teatro sin guion donde el director es el propio destino.
En ocasiones, nos trae calma y otras veces, le gusta escribir para nosotros un papel más problemático y desafiante.
¿Qué podemos hacer en estas situaciones?
Animarse e improvisar!!!
La improvisación, como la espontaneidad, tiene el poder de reformularnos.
Es como una explosión interna que parte del atrevimiento y que nos permite romper marcos internos, moldes en los que llevamos contenidos….
Quizás demasiado tiempo…
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