Un estudio global reveló que el 71% de las personas considera clave la sensación en boca para disfrutar un alimento. En las nuevas generaciones, el contraste entre crocante, cremoso y esponjoso ya define las compras cotidianas.
Redacción El Federal Noticias

Durante décadas, las innovaciones en el sector de la panadería, pastelería y snacks estuvieron orientadas casi de forma exclusiva a la búsqueda de nuevos sabores: chocolate, dulce de leche, vainilla o fruta. Sin embargo, un cambio de paradigma empieza a modificar las reglas de la industria alimentaria, posicionando a la textura como el atributo determinante para despertar el deseo de los consumidores.
Según datos del programa global de investigación Taste Tomorrow impulsado por Puratos, el 71% de las personas considera que la textura resulta crucial para la experiencia de consumo. La tendencia no se limita a un atributo único, sino que premia la combinación de sensaciones contrapuestas en un mismo producto.
El auge del contraste sensorial y el impacto en los jóvenes
La demanda actual del mercado ya no se satisface únicamente con un producto crocante tradicional. La preferencia migra hacia el contraste de estructuras: coberturas rígidas que se quiebran ante un interior cremoso, masas aireadas con rellenos densos o la inclusión de trozos rígidos que transforman la masticación paso a paso.
Este fenómeno adquiere dimensiones aún mayores al analizar las conductas de los segmentos etarios más jóvenes dentro de las tendencias de consumo.
Datos clave de la tendencia sensorial
Influencia en el consumo joven: El 75% de los integrantes de la Generación Z y el 80% de los Millennials afirman que la textura es un factor determinante en sus antojos diarios.
Búsquedas en alza: Las conversaciones y consultas en línea ligadas al término «crunch texture» proyectan un incremento del 19% hacia el cierre de año.
Estrategia de diferenciación: Para las marcas de consumo masivo, jugar con el aspecto físico del bocado permite renovar categorías tradicionales sin alterar los sabores familiares que el público ya reconoce.
«Hoy el consumidor no elige solamente por sabor. También busca una experiencia que comienza en la textura… Cada producto propone una sensación distinta y esa experiencia tiene cada vez más peso en la elección.»
— Melisa González, Gerente de Marketing de Gaona.
Un desafío de innovación para la industria
Frente a un escenario donde las recetas clásicas como obleas, magdalenas o galletitas rellenas compiten en góndolas saturadas, las empresas del sector adaptan sus procesos de desarrollo. El objetivo primario deja de ser la búsqueda de un gusto extravagante para enfocarse en la resistencia del primer bocado, la cremosidad del centro y la presencia de componentes aireados.
La resistencia inicial al morder, la fluidez de un relleno o la masa esponjosa han dejado de ser meras características secundarias para transformarse en el argumento central que define la compra.
