Aunque lo nieguen, la austeridad en las cuentas públicas, deberá ser la norma que marque el resto del gobierno de Alberto Fernández.
Hugo Roldán
El Federal Noticias

El Gobierno garantizó que Argentina pagará sus deudas con el FMI, sin atentar contra el crecimiento y desarrollo del país, ya que se evitaría realizar un temido “ajuste” de las cuentas públicas para reducir el déficit fiscal.
Sin embargo, sí habrá una fuerte reducción en el gasto público. Solo en 2022 y 2023 el estado deberá reducir el déficit fiscal en US$4.238 millones. Es decir que kirchnerismo deberá ajustar en el resto de periodo de Gobierno e incluso en un año electoral cuando florecen los plan “platita”.
También hay que tener en cuenta la emisión monetaria que en el último tiempo se volvió la principal fuente de financiamiento de las arcas públicas del estado gracias a la cual el Gobierno podía seguir gastando muy por encima de la recaudación real y que, indudablemente llevó a la inflación al alza. En el 2021 la emisión representó el 3,7% del PBI y para 2023 esa cifra deberá bajar al 0,6 y, finalmente, a 0 en 2024; una reducción de $ 12.700 millones.
Una de las variables de ajuste y que más dañan a las arcas del estado es la política de subsidios a la energía. Desde el ministerio de Economía aseguraron que no habría aumentos en ente aspecto, algo que desde Washington se encargaron de desmentir: “Acordamos que una estrategia para reducir progresivamente los subsidios a la energía será esencial para mejorar la composición del gasto público”, publicó el FMI en su web.
