
La Fundación para el Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM) sostiene que ha aumentado la violencia contra las mujeres durante la pandemia y que la gran preocupación es cómo acompañar a las mujeres que ya fueron agredidas para que no vuelva a pasar lo mismo o que las maten.
«Cada 26 horas matan a una mujer víctima de femicidio. Estos datos obligan a abandonar una mirada reduccionista que imagina a estas convivencias forzadas solo en las clases más bajas, en espacios hacinados o donde las mujeres no tienen la posibilidad de mudarse, ¿podríamos pensar a estas violencias de manera transversal? ¿Podría pensarse un patrón en común de violencias o desigualdades que se potencian en la intimidad del hogar en estos momentos?», indican desde la Fundación.
Recorrer los portales de noticias alcanza para reconocer que ha aumentado la exposición a la violencia por parte de parejas, en el caso de mujeres jóvenes y adultas, y de familiares en el caso de niñas y adolescentes, por la convivencia en el contexto de la pandemia.
La percepción se fundamenta con el aumento de las denuncias y pedidos de apoyo por violencia en las líneas 144 así como también en la 137, que es la que concentra las denuncias por violencia y abusos sexuales.
La violencia contra la mujer es transversal y afecta a todos los sectores, aunque quienes poseen mayores recursos económicos pueden tener alternativas para sortear la situación, acceso a la tecnología, red de contención familiar, atención psicológica.
Mabel Bianco indicó que: «Además de la violencia puede haber otras formas de abuso y violación a los derechos de las mujeres, por ejemplo, en lo sexual y reproductivo. Existen abusos o violaciones dentro de parejas estables convivientes donde los compañeros varones no aceptan la negativa a tener sexo por parte de su compañera».
Según datos de UNICEF, en Argentina, en un año se registran cerca de 3 mil casos de niños, niñas y adolescentes que sufren algún tipo de situación de abuso sexual. En el 77% de los casos el agresor es un familiar directo o alguien de su entorno cercano; y en el 50% los episodios suceden dentro del propio hogar de la víctima o en el de un familiar.
Tales situaciones se han visto agravadas por el marco de la pandemia donde las medidas de prevención basadas en el aislamiento social y preventivo, influyeron en el aumento de la exposición de los chicos y las chicas a situaciones de violencia en el hogar: la convivencia ininterrumpida y la suspensión de clases limitan y dificultan las posibilidades de pedir ayuda o hacer una denuncia.
La Justicia es un eje fundamental en el resguardo de derechos de las víctimas de violencia, pero aún no se poseen protocolos nacionales que otorguen un marco de asistencia y atención básico a niños, adolescentes y mujeres que padecen violencia.
Mucho más complejo en tiempos de Covid-19 con un poder judicial de «Feria» indicaron desde FEIM. «Es un término poco feliz porque remite a un período de vacaciones y está claro que no estamos de vacaciones. Estamos trabajando en forma remota diferente, pero seguimos trabajando. Sin embargo, en algunos lugares, que no son pocos, se tomaron vacaciones y por eso no reciben los pedidos de alejamiento, restricción de acercamiento o las renovaciones de pedidos anteriores. Tampoco se reciben las denuncias ni se lleva a cabo el seguimiento del trámite correspondiente. Lo mismo vemos en el caso de las sentencias relacionadas con la interrupción legal del embarazo en el caso de abuso o violación. En otros casos trabajan solo los de turno o guardia, actuando o autorizando liberaciones de presos sin atender los casos de violencia ni la situación de las víctimas con consecuencias muy graves».
En tal sentido Mabel Bianco indicó que: «desde hace años venimos pidiendo que existan protocolos a nivel nacional. Procedimientos que establezcan cómo actuar en cualquier lugar del país con personal capacitado para atender casos de violencia de género. De lo contrario, cada agente hace según su buen saber y entender lo que cree que es mejor y muchas veces termina empeorando la situación para la mujer. No hay protocolos uniformes y eso es grave. Se debería implementar uno en todo el país adecuándolos a los recursos existentes en cada lugar específico».
La problemática de la Violencia de Género es grave y no se puede seguir reduciendo a casos que irrumpen el plano mediático con desapariciones que en su mayoría terminan en femicidio. Se requieren fuertes campañas de concientización en los medios de comunicación, educativos, de gobierno y judicial que permitan asistir a toda hora y en todo lugar con criterios comunes.
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