El turismo es factor de desarrollo de muchas naciones y pueblos, el fenómeno del turismo urbano hizo crecer a ciudades donde la oferta patrimonial es considerada clave para ese crecimiento. Hay países y ciudades donde el impacto de las corrientes turísticas sobre el producto bruto es importantísimo. Las naciones donde el factor turismo representa unas de las variables importantes de crecimiento generaron una política de inversión en infraestructura, de conservación del patrimonio y de apoyo y facilidades para el sector privado inversor y gestor de servicios turísticos esenciales.
Nuestro país nunca llego a tener un impacto fenomenal de turismo receptivo, si bien algunas localidades lograron un crecimiento sostenido debido a las corrientes turísticas nacionales. Pero para el sistema político el turismo comenzó a representar la figurita linda del álbum, pero no la más difícil. La importancia estaba dada por las posibilidades de ampliar estructuras del estado y no por el verdadero impacto económico que debiera producir una actividad comercial de esta naturaleza. Por lo menos estos son los resultados al día de hoy.
Con estos resultados en la mano la actividad se enfrenta a unas de las peores coyunturas económicas que le ha tocado vivir. Aquí es donde la política decide, apoya y apuesta a un desarrollo turístico de envergadura o lo dejamos languidecer. ¿Qué va hacer el Ministerio de Producción? ¿Qué van a hacer las comisiones de turismo de diputados y senadores? ¿Qué van a hacer los gobernadores y el jefe de gobierno de la ciudad o sus áreas económicas y de turismo que dependen de ellos? Esa es la política que tiene que tomar decisiones, los diagnósticos se los puede acercar cualquier profesional de la actividad o cualquier empresario hotelero o de servicios turísticos.
Las visiones de futuro que se den hoy pueden ser una apuesta a la decadencia de la industria. Convengamos que se debería sostener las bases de ese futuro incierto pero que sin ese sostén no hay futuro.
Una visión optimista diría que la actividad turística se pondrá en movimiento real, por lo menos, dentro de dos años. Igualmente la masividad dependerá de la seguridad de los destinos y del sostén de sus bases reales, la conectividad, la infraestructura y la oferta turística desarrollada.
Hoy se presenta como uno de los sectores más golpeados económicamente la hotelería y los alojamientos turísticos en casi todas sus variantes. ¿Cuáles son las variables que pueden aliviar a este sector? Indudablemente los impuestos y las cargas sociales. Creo que a todos los alojamientos turísticos que tengan como promedio anual menos del 60% de ocupación y mantenga a su personal deberían condonarle por dos años el pago de todo tipo de impuestos a la producción, tanto sean nacionales, provinciales y municipales, los impuestos inmobiliarios y a los cheques, las cargas patronales y subsidiarles las tarifas de gas, luz y agua. Proporcionarles canales de comercialización en base a nuevas tecnologías sin cobrarles comisiones leoninas y consensuar canales de comunicación de la oferta adecuados a la coyuntura nacional, regional e internacional. Lo mismo, pero por un año a aquellos alojamientos que tengan una ocupación mayor al 60%.
También coordinar con el sector privado un comité de crisis que haga un seguimiento y análisis permanente de todo el sistema turístico nacional y de los movimientos internacionales que se van produciendo en los potenciales mercados de demanda. En consecuencia proponer caminos a seguir para fortalecer todo el sistema turístico argentino.
Las cámaras empresarias y sindicatos de la actividad deberían implementar y financiar en paralelo áreas de inteligencia interdisciplinarias para la investigación y desarrollo coordinando esfuerzos con las universidades nacionales y privadas.
Esto podría dar a luz un pacto de partes con el objetivo de empezar a mantener un sistema hoy por hoy muy débil y forjar una senda de fortaleza.
La eficiencia en el gasto del estado se mide por las cosas que construye, por el legado que le deja a la sociedad en su conjunto y a su vez los viejos y nuevos empresarios y emprendedores deben contemplar el esfuerzo de la sociedad en su conjunto cuando ese gasto beneficia a sus negocios y a sus trabajadores.
Todos los profesionales del turismo sabemos el tenor y profundidad de la crisis actual.
La política decide cual será el camino a seguir.
*Ex Director Nacional de Modernización y Competividad de la ex SECTUR (actual MINTUR)
Ex Director General de Desarrollo Turístico de la Ciudad de Buenos Aires
