Legisladores de Jujuy, Catamarca y Tucumán armaron un nuevo bloque en el Senado con críticas a la conducción nacional del peronismo. Gobernadores negocian obras y fondos con la Casa Rosada en un contexto de fuerte ajuste fiscal.

BUENOS AIRES.- La reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional aceleró una fractura que venía gestándose en el peronismo. Tres senadores abandonaron el interbloque del PJ en la Cámara alta y conformaron un espacio propio, con críticas directas a la conducción partidaria de Cristina Kirchner.
Los legisladores que oficializaron su salida son Carolina Moisés (Jujuy), Guillermo Andrada (Catamarca) y Sandra Mendoza (Tucumán). Hasta ahora integraban el interbloque que conduce José Mayans, pero anunciaron la creación de una nueva bancada con identidad peronista propia.
En un comunicado conjunto, aclararon que no se alinean con el presidente Javier Milei ni con su programa económico, pero cuestionaron el liderazgo nacional del PJ. “La conducción del Partido Justicialista nacional promovió divisiones internas irreversibles y sanciones sin objetividad”, señalaron, en un mensaje que expone el quiebre interno.
Gobernadores y negociación con la Nación
Detrás de la ruptura aparece el rol de tres mandatarios provinciales con vínculos pragmáticos con la Casa Rosada: Raúl Jalil (Catamarca), Gustavo Sáenz (Salta) y Osvaldo Jaldo (Tucumán). Los tres fueron claves en la dinámica parlamentaria reciente y sostienen negociaciones abiertas por obras y fondos nacionales en un escenario de caída de transferencias y ajuste del gasto público.
En Tucumán, la administración de Jaldo recibió en noviembre pasado $20.000 millones en Aportes del Tesoro Nacional (ATN), en la antesala de debates legislativos sensibles. En Catamarca, el foco está puesto en la garantía nacional necesaria para avanzar con financiamiento internacional para obras hídricas. Salta, por su parte, figura entre las provincias con mayores transferencias discrecionales en el último período.
La salida de los tres senadores reduce el bloque peronista en el Senado y rompe una tradición histórica de cohesión en la Cámara alta, donde el PJ supo ejercer mayoría y poder de veto desde el retorno democrático.
Reforma laboral y tensiones internas
El debate por la reforma laboral funcionó como catalizador. La discusión atravesó uno de los ejes identitarios del peronismo —la representación de los trabajadores— y dejó en evidencia diferencias entre el kirchnerismo duro y sectores provinciales con agendas propias.
Durante el tratamiento del proyecto, Moisés denunció presiones internas y defendió su autonomía política. Si bien votaron en contra de la iniciativa oficial, los senadores que se escindieron cuestionaron la lógica de confrontación permanente dentro del espacio.
El movimiento podría no ser el último. En el Senado reconocen que otros legisladores analizan su posicionamiento en función de la dinámica provincial y de la relación con el Ejecutivo nacional.
Con la apertura de sesiones ordinarias en el horizonte, el oficialismo buscará capitalizar la fragmentación opositora como un dato político central. Mientras tanto, el peronismo enfrenta el desafío de redefinir su conducción y su estrategia parlamentaria en un escenario de creciente dispersión interna.
