
Entre los párrafos del documento firmado por el Bloque de rectores peronistas, como se denominan, indicaron: «En este virtuoso proceso de renegociación de la deuda, que hoy celebramos, nuestro Gobierno debió enfrentar fondos financieros que representan lo más descarnado del capitalismo extremo y deshumanizado».
Entre otros rectores de las 40 universidades nacionales se encuentran la Tecnológica Nacional y las de Buenos Aires, San Martín, Hurlingham, La Matanza, Jujuy, La Rioja, Villa María, Río Cuarto, Misiones y San Juan.
Así como festejaron el acuerdo en nombre del Presidente Fernández indicaron «ante una situación tan extrema, con la pandemia de Covid, que se sumó a la de carácter económico que había consumado Cambiemos», el gobierno «surgido del movimiento nacional y popular se comprometió a afrontar las dificultades y reconstruir la Argentina con justicia social».
A partir de allí Kovadloff y Sigal expresaron sus puntos de vista en un intercambio sobre lo que representa la Universidad pública y la realidad actual del país.
Jorge Sigal indicó que el documento refleja: “algo que nos está pasando y que tiene que ver con el valor de las palabras y el sentido de la realidad”.
Expresó que «un sector de la política sustituye la realidad por proclamas o conceptos religiosos o ideológicos” y “esto nos conduce al reino de la irracionalidad porque no existe la verdad”.
Comparo el documento con una especie de propaganda de un sector de rectores abiertamente identificados con el peronismo.
En tal sentido Jorge Sigal remarcó: “Es una cuestión de convicciones o creencias. No hay verdades sino versiones. Un grupo de rectores decidió bajar línea como un comité o una unidad básica más. Esto es grave porque degrada a una de las instituciones más importantes que tenemos. Esto no es gratuito”.
Santiago Kovadloff expresó sobre el mismo documento: “lo que avergüenza no es una opinión sino la mentira” y aseveró que el texto rectoral “ofende a la inteligencia de la universidad”.
A lo que agregó un análisis particular que invita a la pregunta: “Hay dos formas de trabajar con las palabras que son indignas de una casa de estudios: una es que digan que tienen toda la razón; la otra es que el mal lo encarna el otro. En este enunciado faltan espíritu crítico, conciencia histórica, sensibilidad hacia el pasado y responsabilidad autocrítica. ¿Son 40 rectores los que han firmado este documento o son 40 peronistas?”
Además indicó: “Lo que distingue al espíritu universitario es la capacidad de análisis que, con respecto a las ideas, comprende profundamente que para tener razón es preciso no tenerla toda y admitir que hay otros puntos de vista. El maniqueísmo que sostiene que donde reina el bien hay que expulsar al mal. Esto es primitivismo y arcaismo, es preuniversitario. Es la claudicación de la política bien entendida”.
Para terminar el intercambio el filósofo relacionó la perspectiva actual con una suerte de vuelta al «setentismo» donde el «pensamiento nacional» se encuentra asociada a la doctrina peronista.
Así el pasado se repite indicó Kovadloff “como una vieja actitud que enferma al país y es incapaz de capitalizar sus fracasos porque necesita reiterar sus dogmas”.
Para cerrar volvieron a los interrogantes: «¿Cuánto hace que el verbo ‘pensar’ no se conjuga en nuestro país?”.
El término en sí mismo se refiere en combinar, mezclar o formar ideas o juicios en la mente. Examinar o analizar mentalmente algo para lograr una reflexión o juicio. Pensar implica la intencionalidad de hacer algo.
Resulta una buena pregunta para otorgar nuevos sentidos, a una realidad que dejó los setenta hace 50 años y una Universidad que nos debe la discusión con mayor rigor científico.
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