
En un vergonzoso y confuso episodio la Legislatura riojana aceptó un proyecto de ley de paridad de géneros proveniente de la Función Ejecutiva, lo sometió a un maratónico debate con apariencias de propaganda, logró una sanción unánime en general y en menos de 10 días promulgó la ley… con un veto parcial justo en los artículos que la oposición y sus críticos habían señalado.
El gobernador Ricardo Quintela y la vicegobernadora Florencia López, junto con gran parte del funcionarazgo provincial y el bloque justicialista a pleno protagonizaron una acompasada coreografía de declaraciones, puestas en escena, actos simbólicos y un sinfin de actividades en torno a lo que se anunciaba como la más progresista legislación de paridad de géneros del país, hasta que alguien sacó la cuentas, consultó los libros y le aconsejó al primer mandatario provincial vetar al menos 3 artículos.
Los artículos 4° (sistema de reemplazos), 7° (Concejos Deliberantes y cuerpos colegiados) y 8° (vigencia material) de la norma, que en gran parte fueron cuestionados por el bloque de Juntos por La Rioja y otros actores sociales involucrados, finalmente debieron ser vetados para no entrar en colisión con otras garantías y derechos.
El bloque opositor de abstuvo de aceptar el rechazo, y dos legisladoras justicialistas votaron en contra, pero las 30 bancas restantes trazaron el destino de la contradictoria ley de paridad riojana.
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