
El 10 de diciembre de 1983 el pueblo argentino desbordó las calles. Un presidente, electo por el 51.7% de los votos ciudadanos, asumiría el cargo después de años sin urnas. Aquel hecho histórico, puso fin a la más cruda dictadura que conoció el país.
Por eso y desde ese entonces, cada 10 de diciembre en Argentina se celebra el Día de la Democracia, la misma fecha que las Naciones Unidas festeja el Día de los Derechos Humanos.
La expectativa por el retorno al ejercicio de la Constitución, las libertades públicas, la tolerancia política y la vigencia de los derechos humanos resignificó el valor de la recuperación del ejercicio democrático.
Raúl Ricardo Alfonsín es un ícono histórico y político de un recorrido como país que comenzó hace 37 años. Ante una multitud que colmaba la Plaza de Mayo, celebrando el fin de la dictadura, en su breve discurso, Alfonsín llama a restaurar la dignidad del hombre y al trabajo conjunto.
Entre las palabras se encuentran: «Habrá libertad en la Argentina, y habrá también orden. El orden presupone el rechazo de las violencias particulares, pero no solamente de la violencia terrorista sino también de la violencia que se perpetra sobre el alma de los argentinos para tratar de empujarlos hacia las ideas autocomplacientes y decadentes. El gobierno democrático también impulsará una vigencia efectiva del federalismo constitucional. Nuestra Ley Fundamental estableció un sistema de poderes articulado en torno a un Poder Ejecutivo fuerte compensado por un Poder Judicial también fuerte e independiente y un Poder Legislativo con representación activa del pueblo y de las provincias». –
]]>