
Por Sergio Capozzi*.
EL FEDERAL NOTICIAS
Ha transcurrido un año desde que Alberto Fernández asumió como Presidente de la República Argentina. ¿Cómo y por qué llegó a ese cargo? Todos tenemos una pista, pero no vale la pena bucear en el tema, dado que todos tenemos una certeza: quién reviste el cargo no detenta el poder, lo mismo que ocurrió hace cuarenta y siete años con Héctor Cámpora. Es curioso que la organización que hoy sí ejerce el poder lleve su nombre. Una burla del destino.
Hace mucho tiempo el ex Senador y Diputado Raúl Baglini dijo una frase memorable, a tal punto que se la conoce como el teorema de Baglini: “Cuanto más lejos se está del poder, más irresponsables son los enunciados políticos; cuanto más cerca, más sensatos y razonables se vuelven. Las convicciones de los políticos son inversamente proporcionales a su cercanía al poder. “ Cual egresado distinguido de la carrera de ciencias políticas, Alberto Fernández a lo largo de este último año ha corroborado lo acertado del teorema.
Antes de comenzar a desarrollar la nota vaya una observación: el COVID 19, la pandemia y el manejo de la cuarentena han teñido y contribuido deteriorar aún más una gestión que ya parecía mediocre y terminó siendo pésima.
Vamos a los puntos macro: la negociación de la deuda. Quien era candidato a Presidente se cansó de anunciar durante su campaña que no iba a pagar la deuda sobre el hambre del pueblo y en este punto le dimos la derecha. Sin embargo pateó la pelota para adelante, no les va a pagar un dólar a los acreedores y el paquete se lo deja en la puerta al siguiente mandatario para que explote el 10 de diciembre de 2023. Eso si, los intereses seguirán corriendo, el crédito internacional está cerrado y se le reconoce a los acreedores las sumas que estos mismos pretendían. Es decir, no hubo negociación, hubo rendición.
Desde la década del ’40 los argentinos, tenemos la costumbre de ahorrar en dólares y eso tiene una razón: los distintos gobiernos (salvo un par de excepciones y por breves períodos) han destruido nuestra moneda nacional. Es imposible tratar de convertir un peso moneda nacional con un peso corriente actual, se secuencia de ceros es interminable.
Hace menos de dos años el mercado de cambios era libre, el precio del dólar rondaba los $ 20. El viernes previo a las PASO del 2019, cotizaba a $ 48, Fernández ganó las elecciones y el dólar superó los $ 60. Un año más tarde, cumpliendo con el ritual kirchnerista, tenemos más de una decena de cotizaciones, arrancando con un valor ficticio de $ 80 hasta alcanzar los $ 150 en el blue. Volvimos al cepo, sólo un puñado de habitantes pueden acceder a comprar legalmente unos pocos dólares. Otra vez tenemos sobre y sub facturación, fraude en importaciones y exportaciones, desaparecieron los trámites automáticos. Las exportaciones están en su nivel más bajo en décadas. En una oportunidad le preguntaron al señor Presidente por su plan al respecto y él respondió que no creía en los planes. “A reconocimiento de parte relevo de prueba”, dicen los abogados.
Esta ausencia de plan económico ha contribuido a que se desincentive la inversión. La Ley del Conocimiento, la ley de teletrabajo, la desconexión con rutas aéreas internacionales y los impuestos desmedidos provocaron la huida de empresas (Falabella, Walmart, Sodimac, Brighstar, Danone, Glovo, Latam, Emirates, Air New Zeland, Qatar Airways, Norwegian, BASF, Axalta, Nike) y la pérdida de miles de puestos de trabajo genuino. Son decenas los CEOs y fundadores de empresas denominadas Unicornios, que emigran llevándose a otras tierras sus cerebros creadores y nos dejan aquí, en compañía de los cerebros destructores, estos que sólo piensan en hacer piquetes a las empresas.
Pomposa y orgullosamente, el gobierno nacional hace alarde de mantener a más de diez millones de personas a través del I.F.E., un subsidio a la pobreza que en un año aumentó el 50% y en el caso de los jóvenes el porcentaje es aún mayor.
Son más de cuatrocientas mil las Pymes que cerraron, más de cuatro millones los que perdieron sus trabajos. Eso si, en estos nueve meses los funcionarios públicos no resignaron un peso de sus ingresos; hasta cobraron viáticos por estar en sus casas.
En los primeros días de la cuarentena, el señor Presidente dijo unas palabras que nos conmovieron a todos: “entre la economía y la salud, priorizo la salud.” Todos lo aplaudimos, como muchos aplaudieron a Galtieri el sábado nefasto en el cual dijo “Que venga el principito, lo estamos esperando”. A su lado estaba el ministro de Salud, ese que nos dijo que le preocupaba más el dengue que el COVID, que hacía calor, que no iba a llegar, que era sólo un resfrío fuerte. El señor Presidente duplicó la apuesta: “si Macri fuera el presidente, habría más de 10.000 muertos.” Defenestró las políticas sanitarias de Uruguay, Suecia, se peleó con los franceses, chilenos y catalanes. Dio números falsos, estadísticas sin fundamento. Nueve meses más tarde somos uno de los países con más muertos por millón de habitantes y con escasísimos testeos; llevamos la cuarentena más larga y no se ve la luz al fondo del túnel.
Y ya que hablamos de salud, el gobierno nacional ha puesto en debate el aborto. En medio de la pandemia, con el sistema sanitario al borde del colapso, con la peor crisis social y económica de la historia, se suma este tema que sin dudas es importante, pero no sería imprescindible tratarlo en estos días. ¿O es que se trata de una maniobra distractiva? Lo mismo que los añejos tweets de tres rugbiers, y ni hablar del entierro de Maradona. Párrafo especial para la despedida del futbolista más grande.
Murió Maradona. No podíamos esperar que su velorio fuera distinto a lo que fue su vida, un escándalo. El señor Presidente y su gabinete vieron la oportunidad de apoderarse del cadáver, algo propio en el peronismo, y para eso convencieron a la familia que el velatorio fuera en la Casa Rosada. Nada de recorrer las calles de Buenos Aires, detenerse unos minutos ante los estadios de Argentinos y Boca y de allí seguir viaje hasta el cementerio. No, pretendieron que más de un millón de personas ingresaran a la casa de gobierno en menos de ocho horas, es decir unas dos mil personas por minuto. A las cuatro de la tarde el señor Presidente, megáfono en mano, cual verdulero callejero, le pedía a una turba enardecida que se retirara en paz. Enfrente tenía a las barras bravas de clubes que tienen menos simpatizantes que jugadores profesionales, pero que son mano de obra violenta de los barones del cono urbano (digo barones y me acuerdo del señor gobernador, el mismo que dice haíga y reconoció no haber leído un libro a lo largo de su carrera como estudiante de economía). Todo explotó y ¿la culpa de quién fue? Del gobierno de la Ciudad. De manual populista: cuando algo sale mal hay que depositar la responsabilidad en la oposición. La señora Ministra de Seguridad, reaccionó inmediatamente, le inició una demanda al jefe de gobierno de la ciudad.
No era la primera vez que la señora Ministra reaccionaba rápidamente ante hechos que consideraba graves. Ya lo había hecho con los vecinos de Villa Mascardi cuando éstos organizaron una marcha para darle visibilidad a la usurpación de sus tierras y actos violentos por parte de una seudo comunidad mapuche. Los denunció penalmente por asociación ilícita (a los vecinos, y no a los usurpadores). En esa oportunidad, la fiscal que recibió la denuncia poco menos que la trató de ignorante. Entre paréntesis, ese conflicto se extiende peligrosamente a otros Parques Nacionales, esta semana ocuparon y destruyeron inmuebles en el Parque Nacional Los Alerces, se queman banderas y profanan iglesias. Eso, sin considerar las otras tomas en que se multiplican en el resto del país, como las de Entre Ríos, Guernica y tantas más.
Hemos perdido un año de educación presencial. Dicen los expertos que un año con las escuelas cerradas equivalen a tres años de retraso en la educación y que millares de jóvenes que perdieron la escolaridad no volverán jamás a las aulas.
Hay que reconocer algo muy importante: en todos estos dislates el gobierno nacional no ha estado solo. Lo han acompañado la gran mayoría de los gobernadores. Entre ellos su estrella: Gildo Isfrán, calificado como un modelo de gobernador al cual había que imitar. Ese gobernador tuvo a más de quince mil con provincianos esperando semanas y meses para poder regresar a sus hogares. A algunos esta espera les costó la vida. Tuvo que intervenir la Corte Suprema de Justicia de la Nación para dejar sin efecto tamaña medida dictatorial.
No fue el único caso. Mientras una parte de la sociedad lloraba la muerte de Maradona, un padre llevaba a su hija en brazos porque la policía de Santiago del Estero les impedía el ingreso. Este hecho de violencia inexplicable se suma al padre que no pudo acompañar a su hija en el momento del último suspiro, las jóvenes que no pudieron viajar desde Santa Cruz hasta San Luis y así decenas más. Hasta una mujer fue presa por pasear a su perro a doscientos metros de su casa. El que no fue preso fue el chico que mató a un ciclista para robarle su bicicleta (otra vez aparece la Ministra de Seguridad para decir que no hay que estigmatizar a los jóvenes).
Dijimos que el señor Presidente no es amante de los planes y día a día lo ratifica, por ejemplo en materia de política exterior. Tiene un canciller que no solo no habla inglés sino que inventa diálogos un presidente extranjero. Y en cuanto a Venezuela, uno de sus embajadores defiende la dictadura mientras otro la condena. Es que el presidente Fernández integra el Grupo Puebla, que viene a ser algo así como el Patronato de Liberados, son ex presidentes ahora imputados o condenados por corrupción. Debemos presumir que el ex vicepresidente Amado Boudou ya ha pedido la ficha de inscripción para este selecto grupo.
Hablando de ficha, ya son dos las provincias, por supuesto no kirchneristas, que han aprobado la Ficha Limpia, excelente sistema que impide ser candidatos a quienes han sido condenados por la justicia. En la misma línea se impulsa la lista única en papel, para evitar las listas sábanas que, permiten que irrespetuosos de las instituciones republicanas accedan a cargos legislativos. Por ahora no hemos observado que el gobierno nacional reaccione a estas propuestas; sólo se han limitado a pedir la eliminación de las P.A.S.O. (que ellos mismos crearon).
No olvidemos a los jubilados. El por entonces candidato se comprometió a aumentar las jubilaciones pues entre pagar las Leliq, voy a priorizar a los jubilados, dijo.Bien, muchos lo aplaudieron y seguramente le aseguró miles de votos. Una vez electo, lo primero que hizo fue suspender el sistema de actualización de los haberes y para el próximo tramo prometió un aumento del 5% (poco más que la inflación mensual) y, lo que es peor, ese 5% sería deducible de futuros aumentos. Por suerte la señora Ex Presidente, la misma que lo designó, puso las cosas en su lugar (no es la primera vez, recordemos la frase “hay funcionarios que no funcionan.”) y dispuso que el sustancial aumento no sea deducible. Ahora sí, con los ochocientos pesos, los jubilados van a poder comprar un pan dulce en dos cuotas.
Hablando de la señora Ex Presidente, no cabe duda que la agenda del Gobierno ha sido la agenda de ella, que tiene como principal tema la justicia. Desde el papelón Vicentín, la causa de los cuadernos, la comisión Beraldi, la remoción del Procurador, la remoción de los jueces que la investigan y tantos temas judiciales que vinculan a la familia presidencial (excluyo de esta familia a la princesa Elsa que viaja a Formosa para inaugurar un canilla y una biblioteca rodeada por niños descalzos). Este tema mina aún más la autoridad del señor Presidente.
La lucha entre el Presidente y su ¿Vice? ha llevado al legislador Juan Martín (provincia de Río Negro) a decir estas memorables palabras: «Papá y mamá no se aman», disparó el diputado de la oposición. Y añadió: «Tienen grandes problemas de convivencia, es que mamá y papá tienen un matrimonio que no se funda en el amor, se funda en esa convivencia que es la que los hace cometer los errores que cometen. Le sugeriría a ese matrimonio que hable más.”
En el medio de este tironeo estamos nosotros, la sociedad y dentro de ella la clase media que cada vez es más pequeña y más pobre. Una clase media que ve anonadada como se vuelve a los ‘70, con burgueses amantes del Che que tratan de reivindicar la lucha armada entre peronistas y que nos dejó la dictadura más cruenta de la historia.
Si mis palabras suenas duras, comparémosla con las de Julio Bárbaro: “este es el peor gobierno de la historia.” O de Chiche Duhalde: “son unos hijos de puta.” A ninguno de los dos se los puede tildar de neo liberales o simpatizantes de JxC.
Lo que se espera de un Presidente es una buena gestión. Sin embargo hemos sufrido un año de ingestión e indigestión: nos hemos comido todos los sapos y nos están cayendo muy mal.
*Sergio Capozzi: Abogado, docente universitario, posee una maestría en Historia Política Contemporánea, consejero del Comité Olímpico Argentino, Árbitro Institucional.
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