
SAN MIGUEL DE TUCUMAN.- El 28 de julio debía ser una audiencia procesal tranquila, de las miles que suceden en Tribunales, pero no fue así. «Estoy nervioso, me están apretando», le confió el juez del Tribunal de Impugnaciones de la Capital Enrique Pedicone a unos colaboradores suyo.
Ese día estaba prevista una audiencia por la denuncia en contra del legislador Ricardo Bussi, investigado por abuso sexual. Una ex colaboradora del líder de Fuerza Republicana había denunciado que Bussi la obligaba a practicarle sexo oral.
Pedicone había llegado a Tribunales después de haberse reunido con el vocal de la Corte Suprema Daniel Leiva en un bar de la esquina de Corrientes y Junín. Concretamente, en ese encuentro Leiva le pidió que «manejara la intensidad» de la investigación contra Bussi «porque era funcional» al gobierno. Bussi tiene ocho legisladores propios en una cámara con 49 miembros. Pedicone, precavido, grabó la conversación con Leiva en su ipod y ayer lo difundió en la prensa.
Los colaboradores de Pedicone recién recapitularon ahora el por qué del nerviosismo del juez en aquel entonces. Pedicone no se había explayado mucho más.
El 1 de septiembre, con la entrada en vigencia del nuevo procesal penal de Tucumán, Pedicone presentó una denuncia contra Leiva por tráfico de influencias, coacción e incumplimiento de los deberes de funcionario público.
El ministro público Fiscal subrogante Daniel Marranzino debe indicar si se tramita bajo el código viejo (escrito y privado) o con el nuevo (oral y público). Según el diario local La Gaceta, un sector de tribunales quería investigar la denuncia de Pedicone bajo el código viejo, en sintonía con la causa Bussi. Sin embargo, Pedicone sostiene que debe tramitarse con el código nuevo, ya que la denuncia es contra Leiva y el caso Bussi no tiene nada que ver con esto.
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