
Desde las cámaras de empresas pesqueras repudiaron esta actitud e incluso ya radicaron una denuncia por el corte de rutas nacionales. A su vez, señalaron que “la respuesta a la situación del langostino debe ser más diálogo, una mayor responsabilidad y compromiso, y no actitudes que intentan promover el caos social, desabastecimiento y desperdicio de alimento”.
El propio Secretario de Pesca Provincial Adrián Awstin describió que la mercadería terminará arrojándose como desperdicio al basural municipal con un valor superior a los 50 millones de dólares.
El SOMU cuestiona que pretenden pagar un 40% menos que lo acordado en paritarias y el sector empresarial, representado por tres cámaras, asegura que luego de la pandemia es imposible sostener los precios de referencia en un mercado en franco retroceso.
Indicaron que «con niveles altos de producción y un valor internacional en caída (el precio del congelado a bordo bajó de USD/Tn 9.531 en 2006 a USD/Tn 4.755 en la actualidad), no se discuten márgenes de ganancias: estamos frente a un esquema inviable». Sumada una actividad paralizada frente a la pandemia.
Damián Santos, Presidente de la Cámara Argentina Patagónica de Industrias Pesqueras (CAPIP), explicó que el origen del conflicto es «una adecuación de sueldos.
Hoy la actividad pesquera enfrenta dos problemas: uno estructural, que es que el langostino congelado pasó de las 20 mil a las 100 mil toneladas en volumen. Y el segundo es el coronavirus y los cambios que planteó este tema en lo que refiere a la ubicación del producto».
Por el otro lado, los marineros indican que el reclamo que llevan adelante se basa en la defensa del Convenio Colectivo de Trabajo que rige en la ciudad pesquera, homologado por el ministerio de Trabajo de la Nación. Y agregaron que se trata de un convenio que «las cámaras y empresas pesqueras quieren desconocer».
Mientras no se ponen de acuerdo y el tránsito se encuentra bloqueado para encontrar destino a los langostinos, de alto valor en el mercado.
En este tren de espera con un Paro general de actividades, sin una mesa de diálogo lo más probable es que el producto termine tirado en algún basurero sin renta para nadie.
La actividad es estacional y termina en octubre, lo que no se pesque en este tiempo disminuye ingresos de las empresas, dificulta la negociación salarial y la Nación pierde 500 millones de dólares que ingresan al año por exportación de langostino.
Los escenarios post-pandemia en distintos ámbitos productivos y comerciales indican un único camino, mesas de diálogo y consenso para proponer alternativas frente a una crisis en la que desconocemos el impacto.
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