
Por José Ignacio Sbrocco
EL FEDERAL NOTICIAS
Alberto Fernández transita los peores días desde que le prestaron el sillón de Rivadavia. Mientras su imagen se derrumba a pasos agigantados, el cristinismo se mueve subterráneamente para retomar el poder en 2023, con Máximo Kirchner como candidato.
Alberto Fernández, que en la primera etapa de la cuarentena medía picos de 80 puntos, hoy ya perdió la mitad de ese capital político. En definitiva, el sueño de la independencia del kirchnerismo es cada vez más utópico.
Fernández no deja error sin cometer. La extensión de la cuerentena provocó una crisis económica descomunal. Tasa de desocupación del 15,5%, según el Indec. Mientras que Unicef pronosticó que la pobreza alcanzará el 63% de los niños y adolescentes argentinos. Más de 400 mil Pymes fundidas que cerraron sus puertas.
A todo este combo, Alberto Fernández inició una cruzada para estatizar la cerealera Vicentín, pero diversas manifestaciones populares y fallos judiciales adversos, lo hicieron retroceder en ojotas. Segundo paso en falso.
Fernández es una máquina de borrar con el codo lo que escribió con la mano. Ahora le puso el cuerpo a una reforma judicial, con un fuerte tufillo a garantizar la impunidad de los dirigentes kirchneristas acorralados por la Justicia, como es el caso de la vicepresidenta Cristina Kirchner, entre otros.
Cuando era opositor del gobierno de Cristina Kirchner, Fernández renegó por los intentos de controlar al Poder Judicial.
A través de las redes sociales están convocando a una nueva marcha para el 17 de agosto, para mostrar el descontento con esta iniciativa que ya dio sus primeros pasos en el Senado. ¿Será un nuevo traspié para Alberto Fernández? Lo cierto es que esta reforma ya empezó a mostrar la propia grieta dentro del oficialismo.
El déficit fiscal de julio fue de 160 mil millones de pesos. Quizá por eso la moderación de la euforia del gobierno en el acuerdo con los bonistas. Ahora habrá que ir a negociar con el FMI y convencer al organismo multinacional de patear para más adelante la reducción del déficit. ¿Qué significa tener déficit fiscal? simple: gastar más de lo que se recauda. Hasta ahora, ese bache se paga con emisión monetaria, que en el mediano plazo -o quizá antes- dispare inflación, por ahora semi controlada con el congelamiento de precios. Sin embargo, ahora el gobierno permitirá un aumento de combustibles del 7%.¿Qué pasará con los otros sectores? Como el gobierno no tiene un plan, es imposible predecirlo.
Antes que termine de derrumbarse el poder de Alberto Fernández, los dirigentes más cercanos y algunos gobernadores aún sueñan con el despegue del kirchnerismo.
Mientras tanto, La Cámpora y el Movimiento Evita pintan en las paredes el nombre de Máximo Kirchner y el heredero ya diseñó el merchandising que lo acompañará en 2023 para reemplazar a Fernández.
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