El manejo político de la Provincia de Santa Cruz, gobernada por el kirchnerismo desde el año 1991, no dista mucho de la modalidad que han querido traspolar al gobierno nacional. La posible expropiación de Vicentín se acerca a la situación vivida por Vieira, con dudosas maniobras jurídicas y atropellos institucionales.
La misma enfrentaba una crisis financiera con demoras en el pago de salarios sin autorización para la venta de activos y en concurso de acredores.
Gobernaba Daniel Peralta y frente a tal panorama con legisladores afines presentaron Proyecto para encaminar la expropiación con el visto bueno del Sindicato Marinero conducido por el reconocido «Caballo» Suárez. Se aprobó con 20 de los 24 votos de la Legislatura, con la abstención de los dos legisladores de la UCR.
Así, se expropiaron las instalaciones, los bienes inmuebles y la flota de siete barcos de la empresa pesquera Vieira Argentina, filial de la española Grupo SA Eduardo Vieira. Sin embargo, la pesquera nunca se reactivó, los barcos pasaron tres temporadas sin salir del muelle y la expropiación tuvo que revertirse.
«Con una bolsa de consorcio cargada de $2,5 millones llegaba cada mes el interventor a Puerto Deseado. Pagaba $20 mil a cada uno del centenar de marineros que recibía un subsidio y compensaba la paralización de la actividad. Eran trabajadores de Vieira SA , la pesquera que expropió el gobierno de Santa Cruz en 2012 y que dos años después tuvo que devolver a sus dueños sin haber logrado pescar un solo langostino», reconstruye una investigación periodística.
Quienes conocen la historia y la recrean una vez más con la polémica generada con la empresa Vicentín, reconocen una maqueta de lo que es Santa Cruz como modelo de gobierno para comprender las acciones que se llevan adelante por parte del Presidente Alberto Fernández.
]]>