La mujer de Javier Faroni aparecería en cuentas offshore, con movimientos millonarios.
Hugo Roldán
El Federal Noticias
BUERNOS AIRES.- Durante el fin de semana tomó estado público que la pesquisas sobre la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), avanzó sobre el empresario teatral Javier Faroni y de su pareja, Erica Gabriela Gillette, una figura hasta ahora ajena al mundo de los grandes negocios internacionales.
Su nombre aparece asociado a sociedades offshore, cuentas bancarias en Estados Unidos y transferencias por cientos de millones de dólares que están siendo analizadas por la Justicia federal.
La «ex-influencer» deberá presentarse el próximo 19 de enero en tribunales, junto a su pareja, en una audiencia en la que serán notificados formalmente del expediente que investiga el presunto desvío de fondos generados por contratos internacionales de la AFA.
La causa está radicada en el Juzgado Federal N°2 de Lomas de Zamora y tiene como uno de sus ejes a TourProdEnter LLC, una sociedad constituida en Florida que fue designada como agente comercial para cerrar acuerdos en el exterior.
Gillette figura como fundadora de la empresa y como firmante autorizada en varias cuentas abiertas en entidades financieras estadounidenses, entre ellas Bank of America y JPMorgan Chase.
Desde esas cuentas se habrían realizado movimientos que superan los U$S 300 millones, con transferencias a destinos como China, Hong Kong, Reino Unido y distintas firmas radicadas en Florida.
En su pasado cercano, Gillette promocionaba en redes sociales tratamientos estéticos y productos de belleza, vinculados a sistemas de venta directa.
Durante la pandemia participaba activamente de campañas comerciales de ese rubro, muy lejos del circuito financiero internacional que hoy la tiene como protagonista, en uno de los mayores escándalos que rodean a la dirigencia del fútbol argentino.
La denuncia presentada por el empresario Gustavo Tofoni, quien sostuvo ante la Justicia que TourProdEnter, carecía de infraestructura real para administrar semejante volumen de recursos y que, en los hechos, el control operativo de la compañía recaía en Gillette. Según su presentación, la pareja de Faroni concentraba la firma, el manejo de cuentas y la autorización de transferencias.

